Para quienes me conocen, saben que el diseño gráfico y el desarrollo de páginas web no es mi primera profesión. Amén del diseño de Periódicos y Revistas, que sí estudié y desarrollé no sólo como estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UV (México) sino también en el terreno del trabajo profesional. Ahora he comenzado a prepararme en diseño gráfico y desarrollo de páginas web. Lo estoy disfrutando. Mucho.
Descubrí que diseñar me encanta. Lo más fascinante para mi, en estos momentos, es hacer páginas web. Es verdad que antes de aprender HTML, CSS, PHP y muchas otras de estas intrincadas carreteras que se usan en la web, cuando inicié hace un par de años, usé geocities, que no tiene mayores posibilidades, es increíblemente limitado, pero con gracia salen cosas interesantes.
Entre mis herramientas, el Dreamweaver y Flash, me paso horas enteras creando, experimentando, mejorando los proyectos ya realizados. Desechándolos. Volviendo a comenzar. Mejorar es parte de mi vocabulario cotidiano. Los trabajos que hago ahora distan años luz de la primera página web que hice en 2005, motivada por compartir la primicia de mis nupcias.
En cuanto a diseño gráfico, me siento como pez en el agua. Aunque en el agua de una bañera y no en la del océano Atlántico. Debo decir que toda la teoría de diseño, comunicación visual, tipografía y diagramado que aprendí y desarrolle, tanto en la universidad (como estudiante) y en la vida profesional, me han ayudado sobremanera. En estos momentos, mientras tomo mis cursos de diseño, disfruto vivamente aprender sobre la historia del diseño, teoría del color y el uso de programas que le hacen a uno la vida más sencilla.
Confieso que no es lo mismo analizar el trabajo de otros y dar instrucciones, indicarles qué está bien y qué no, en un diseño (como lo solía hacer en mis antiguos trabajos como coordinadora de relaciones públicas, en áreas de publicidad o en tareas de producción editorial). Tampoco es lo mismo darle instrucciones a mis colaboradores que darme instrucciones a mi misma. Aunque diálogos internos y audibles, los tengo muy seguido.
Decía, no es igual coordinar, dirigir y supervisar, que hacer el trabajo uno mismo y simultáneamente ser crítico del producto terminado.
No, no es fácil, aunque el crítico más duro que tengo es "yo misma".
Por lo pronto, los resultados han sido interesantes y los trabajos realizados, no sólo me me han permitido poner en práctica mi "exploración creativo-técnica" de la tecnología al servicio del diseño, sino también, divertirme mucho.
Desde tarjetas navideñas, mensajes para la familia, presentaciones para Universidades y organizaciones de carácter no lucrativo, Invitaciones para eventos, posters, booklets, papelería corporativa para congresos internacionales, diseño de logotipos y manuales, revistas, colaterales de mercadotectina, entre otros, forman hoy parte de mi portafolio.
Quién iba a decir que un día exploraría la comunicación visual de la forma en que lo estoy haciendo ahora. Es verdad, la comunicación ha sido mi mundo. Siempre. Desde niña. Espero pasen los años y sigamos en este romance eterno. Espero también que mi espíritu crítico se siga desarrollando, seguir creando, creyendo y creciendo.
Por lo pronto, voy a iniciar a desarrollar un plan de negocios.
Mi deseo: fundar mi propia agencia de comunicación. Tendré mucho que aprender. No es lo mismo emprender en la tierra en la que naciste, donde conoces a muchos, donde hay quienes te apoyan hasta con los ojos cerrados, que hacerlo en un lugar lejos de casa, con cultura completamente diferente y donde, además no conoces a nadie.
Ya les contaré cómo me va. Mientras tanto, reciban saludos desde mi pueblo campirano.
martes, 8 de enero de 2008
El día que el diseño se asomó a mi puerta.
Publicado por
Tania Blanco
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