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domingo, 4 de marzo de 2018

¿Qué país pregunta a sus ciudadanos si puede continuar la recaudación fiscal? Suiza. Sólo Suiza.

Hoy fue día de votaciones en Suiza.

Votamos para dos mociones federales y una cantonal (en el cantón de Vaud).

Una de las mociones, relacionada con los impuestos federales consistía en la propuesta de que los ciudadanos dejen de pagar impuestos federales directos a partir de 2021.



¿Qué país pregunta a sus ciudadanos si puede continuar la recaudación fiscal? Suiza. Sólo Suiza.




Suiza es el único país del mundo que le pregunta eso a sus ciudadanos y los invita a votar al respecto.

Los resultados de hoy: 83% de la población votó por continuar con el régimen fiscal actual y seguir pagando el impuesto federal directo y el impuesto sobre el valor agregado, al menos hasta el año 2035. Probablemente antes de esa fecha nos volverán a preguntar y deberemos votar nuevamente.

Seguro te estarás preguntando, ¿pero qué le pasa a los suizos, por qué votan a favor de seguir pagando impuestos?

Pues bien, sabemos que si dejamos de pagar esos impuestos, cuyo destino vemos en la calidad e inversión de los servicios públicos, hay menos posibilidades de progreso en ese rubro. También sabemos que Suiza jamás dejaría a un lado el mantener la calidad en los servicios públicos, carreteras, vías ferroviarias y por supuesto, la seguridad nacional, así que seguramente la Confederación tendría que buscar recursos por otras vías, que por el momento no se tendrían claras. Así que el ciudadano suizo ha decidido, a través de votación popular, seguir pagando impuestos como hasta ahora, continuar viendo los beneficios de esos impuestos en la seguridad y servicios públicos, lejos de arriesgarse a que se encuentren "otras medidas" para la obtención de recursos.

Afortunadamente tenemos un sistema bastante transparente. Existe confianza por parte de la ciudadanía. Tenemos políticos que sí están interesados en el bien común. Contamos con un sistema que funciona. Eso no excluye que haya problemas. Tampoco significa que de vez en cuando no salgan a la luz manejos administrativos ética y/o legalmente incorrectos, como el reciente "escándalo" relacionado con la empresa de autobuses de transporte "La Post" que está subvencionada para otorgar un servicio público y “maquilló” informaciones para seguir recibiendo apoyo económico en rutas que sí son rentables. Una cosa es cierta, cuando salen a la luz los problemas, se buscan soluciones, se encuentran soluciones y se aplican las mismas.

Creo que hay mucho qué aprenderle del sistema suizo.

P.D. Las otras dos mociones por las que votamos, deberían responder las siguientes preguntas:

a) ¿Estás de acuerdo con suprimir todo financiamiento público obligatorio para los medios de comunicación audiovisuales (Radio & Televisión) en toda Suiza? La respuesta de la ciudadanía, mediante votación fue del 71% a favor de que siga existiendo el financiamiento público. Cada año, cada hogar suizo paga el llamado “Billag” que es de hasta 465 francos suizos, y que permite dicho financiamiento. ¿Tienes idea del por qué prefiere el ciudadano suizo seguir pagando el “Billag”? Para garantizar que haya pluralidad en los medios de comunicación audiovisuales y asegurar la difusión en todo el territorio, de emisiones de radio y televisión de calidad, que contribuyen a la cohesión del país helvético que tiene diferentes regiones con cuatro idiomas oficiales.

b) La tercera moción, de carácter cantonal y realizada en el Cantón de Vaud, se refirió a la propuesta de incluir servicios dentales básicos en los planes de seguro médico obligatorio. La moción tampoco pasó. La ciudadanía no aceptó dicha propuesta, misma que, aunque parecía atractiva, dejaba muchos puntos al aire y más preguntas que respuestas.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Anécdotas del día


Lluvia, tos, ópera, trenes, alemán y un “vuélvete a casa inmediatamente”.




Sí, me estoy recuperando de una bronquitis con tos tremenda. 

Tuve voz de tenor. Hasta tuve ganas de grabar para la radio como en los viejos tiempos. Por varios días sólo comí cereal de bebé y caldo de verduras. 

Aunque sigo tosiendo, la fiebre ya se fue a pasear y luego de dormir mucho, usar mis dosis de aceites esenciales, y acabarme una docena de paquetes de pañuelos desechables, me siento mucho mejor. En aras de esa mejoría, y sin contar que no entré en mis vestidos nuevos (por travesuras de la tiroides, que por cierto, ya está bajo control médico y mañana viernes me hacen nuevos análisis), decidí aceptar una invitación a una recepción en Berna. 

La curiosidad de conocer al nuevo embajador de México en Suiza, no se hizo esperar. Dicen que “la curiosidad mató al gato”. 

Hace por lo menos tres años que no aceptaba una invitación de ese tipo. Así que muy presta, me dispuse a viajar a la capital de Suiza.

La invitación era para hoy, jueves 14 de septiembre al medio día. Viajar a Berna significa un par de horas. Un buen trecho de camino desde mi pueblo campirano. 

El cielo de la mañana despertó gris. Muy gris. Los árboles se movían como si estuviesen bailando chunchaca. El viento no cesaba de silbar y empujaba todo lo que estaba a su paso. Aún así, la curiosa de mi, se engalanó y salió de casa, no sin antes embolsar dos paquetes de pañuelos desechables, ponerme mi abrigo de invierno en otoño y preparar los guantes, por si acaso. Paraguas obligado.

Tuve la suerte de que el señor de la casa debía ir a su cita con el cirujano, así que aproveché el “aventón” a la entrada de la ciudad y me ahorré treinta minutos de caminata en la carretera, más veinticinco minutos de autobús. Aún así, debía abordar el metro que toma al menos de quince a veinte minutos, entre el trayecto y los tres minutos de espera. Me encanta la puntualidad del transporte público suizo. Ni un minuto más, ni un minuto menos.

Una vez en Lausana, y antes de entrar a la estación del tren, hice una parada obligatoria: la farmacia. Ahí mismo tomé el medicamento y con ánimo me fui al lado opuesto a tomar el tren.

Al ingresar a la sala principal de la estación ferroviaria, me recibieron con pompas y platillos. Bueno, no sólo a mi, a todos los que se encontraban en ese momento en el lugar. Nada más emocionante que ser testigo de un flash mob de ópera. Voces excepcionales. Acústica inigualable.

El tren llegó puntual. Como siempre. 

A las 8:50 am, partía con dirección a la ciudad de Berna. A medio camino, el cielo se puso aún más gris e iniciaron los chaparrones. Una hora más tarde, esta curiosa estaba en la capital de la Confederación Helvética.

Como aún era temprano, tomé tiempo para "mironear" en las tiendas que están en la central de trenes. También aproveché para ir "al tocador" y "darme una manita de gato" porque salí temprano de casa y con el viento, ni un pelo estaba en su lugar. 

El frío era menos que en mi pueblo, igual el viento. Se apetecía algo caliente, así que me fui a buscar un té y como un té solito es tristón, lo acompañé con unos panecitos dulces. 

Finalmente llegó la hora de ir a buscar un taxi. Mi plan original era viajar en autobús y luego caminar hasta el lugar de la recepción, pero con esa lluvia, el frío y la tos que aún no se muda del cuerpo, pues mejor no arriesgarse.

Encontré un taxi inmediatamente y, para mi fortuna, el chofer comprendía francés perfectamente. Un gran alivio, porque mi alemán es verdaderamente nulo, excepto cuando duermo. Sí, no es chiste, dormida me da por hablar en alemán. Pero despierta, en mis cinco sentidos, sólo sé decir "danke", "guten morgen", "grüezi", además de una lista de vocabulario que sirve más para hacer las compras del supermercado que para entablar una conversación. Si mi bisabuela paterna viviera, seguro me jalaba las orejas por no hablar la lengua de su familia. 

Pero la verdadera anécdota está aún por llegar...



El taxista, muy amable, me llevó a la dirección indicada. Le pagué, bajé del auto y se fue. Al acercarme al portón del lugar, veo llegar a un apuesto caballero vistiendo traje azul plomo y corbata. Me saluda en inglés, me da la mano y me dice su nombre. Contesto el saludo y digo mi nombre. Conversamos amenamente mientras toco el timbre. Bromea sobre lo silencioso del lugar y comenta que seguro es a causa de la lluvia. Mientras conversamos, llegan dos personas más, y otra, y otra. Finalmente se asoma una mujer vestida de cocinera. Le toma tiempo llegar al portón pues nos divide un largo pasillo que conecta a éste con la puerta principal de la residencia. Nos mira con ojos de “qué hacen aquí” y antes de que pregunte, le respondo. Al mismo tiempo otros caballeros se acercan y muestran la invitación (igual a la mía) en cuyo centro, en color dorado, aparece un águila devorando una serpiente.

Todos los presentes, excepto una servidora, eran diplomáticos. 

La mujer nos responde “¿No les avisaron que el evento se anuló?”. 

Heme ahí, en medio de la lluvia, rodeada de embajadores y representantes consulares, traduciendo lo que la señora, amablemente nos decía. Empiezan a conversar entre ellos. “No recibí ningún mensaje”, dijo uno, “no me avisaron” dijo otro. “No tenía idea”, expliqué. Apenada, la mujer nos pidió nuestros nombres para que la gente de la Embajada de México nos hablara para excusarse. La mayoría dejó su tarjeta de presentación. Atrás de mi, el representante de la Embajada de los Estados Unidos de Norteamérica toma su celular y llama a la Embajada de México. “Estoy frente a tus oficinas, perdón, frente a tu casa”, dice y continúa “y me dicen que se ha anulado la reunión”. Ah, ok, gracias, nos vemos mañana. Así, el hombre se convierte en vocero “Se anuló el evento, pero vuelvan mañana a las 4 de la tarde, habrá una ceremonia”. Al mencionarlo a la mujer, ella interviene y dice, si, mañana, pero no aquí, sino en las oficinas de la embajada. 

De pronto, los autos siguen llegando. Todos con placas de “cuerpo diplomático”. Uno de los embajadores se apresura a avisar que no bajen de sus autos, el evento se canceló. 

Con cara de asombro unos, con una seriedad inamovible otros, con desdeño uno más. Uno a uno empiezan a partir. La lluvia no cesa. No, no voy a caminar bajo la lluvia, me dije. Afortunadamente, el Embajador de Bosnia-Herzegovina amablemente se ofreció a llevarme a la estación del tren para volver a casa. 

En el trayecto la conversación fue larga y amena: De geografía a política. De política a diplomacia. De diplomacia a fútbol. 

Así mi día y mis anécdotas de jueves. 

Escribí a la secretaria del embajador de México. Recibí respuesta. Ayer por la tarde (explicó), enviaron correos electrónicos a los invitados para avisar la cancelación. Aparentemente me escribieron a una dirección electrónica que dejé de usar desde hace “siglos”. Mi “relacionista pública interna” me hacía guiños y comentarios críticos en la cabeza. Afortunadamente la callé con una buena sopa caliente y dos rebanadas de pan tostado.

Por si desean saber el motivo de la anulación: el terremoto en México. 

Puesto que volví a casa antes de lo previsto, aproveché para hablar por teléfono a mi madre y felicitarla por adelantado. Mañana conmemora un año más de que dio el grito. Sí, imagino que gritó o debo decir, lloró, como la mayoría de bebés hacen al nacer.

Para quienes no sepan, soy el fruto de la mezcla entre la independencia y la revolución. 

No, no por revoltosa, luchadora social o guerrillera, aunque de guerrillera sólo llevo el nombre. 

Dejen les cuento que mi madre nació un 15 de septiembre y mi padre un 20 de noviembre. Aunque de revoluciones, las únicas que he vivido hasta ahora son la Revolución Sandinista y la de mi propia conciencia. Esta última, desearía que, más que una revolución, se trate de una infinita evolución. 

Saludos a todos desde la tierra de Heidi, en un jueves que culminó hace 42 minutos exactamente. Si ya culminó, entonces debo decir, bienvenido viernes. A dormir.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Entrevista a Leonardo Cuéllar, DT de la Selección Mexicana de Fútbol Femenil

Una entrevista más para compartir. En esta ocasión, les dejo la entrevista que le hice a Leonardo Cuéllar, Director Técnico de la Selección Mexicana de Fútbol Femenil y cuyo equipo estuvo en Suiza para competir en la Copa del Valais 2013. La entrevista la hice para mi proyecto Mexikored.com 

- Tania


Entrevista a Maribel Domínguez "Marigol"

Les comparto la entrevista que le realicé a Maribel Domínguez "Marigol" durante la Copa del Valais 2013 (Suiza). Toda la información la pueden encontrar en Mexikored.com  y de igual forma en el canal de YouTube de Mexikored

Que la disfruten.

- Tania


domingo, 18 de agosto de 2013

El son jarocho en Friburgo.


Comparto mi artículo "El son jarocho en Friburgo. En recuerdo a la Negra Graciana." publicado por la agencia de noticias Imagen del Golfo y el Diario Imagen de Veracruz, en mi columna "Desde los Alpes".




En recuerdo a la Negra Graciana.

Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color.
Todo lo que yo toque
se llenará de sol.
En las tardes sutiles de otras tierras
pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol.
Déjame un solo instante
dejar de ser grito y color.
Déjame un solo instante
cambiar de clima el corazón.

-Carlos Pellicer Cámara


Cada año, desde 1975, la ciudad de Friburgo en Suiza es sede de los Encuentros Internacionales de Folclor. Ubicada en la región del río de la Sarina, esconde entre sus muros, iglesias y calles, un cúmulo enorme de historia. Es una de las ciudades más antiguas de ese país y conserva un ensamble medieval que es único en Europa.

De hermosa arquitectura, primordialmente gótica e influenciada por una fuerte tradición religiosa, Friburgo es un centro económico, educativo y cultural de gran importancia. Además es de alguna manera, la frontera cultural entre la Suiza germano-parlante y la Suiza Francófona.

Esta semana, la ciudad recibió a grupos de música y danza de nueve países del mundo, entre ellos, México, representado por el grupo Nahui-Ollin de la ciudad de Puebla, dirigido por Antonio Gutierrez Hernández y Felipe Amador. En esta ocasión participaron 38 integrantes con danzas del centro de México, así como de Sinaloa y Veracruz, además de bailes aztecas. Acompañados por música de mariachis.

Las calles de Friburgo, plazas públicas, el centro deportivo San Leonardo y la sala El equilibrio vieron desfilar, cantar y bailar a grupos de los cinco continentes, con sus diferentes ritmos, trajes tradicionales, colores y voces únicas. Además, como parte del programa de descentralización, hubieron presentaciones en otras ciudades cercanas.

En el pueblo de Moudon, por ejemplo, este viernes por la tarde ondearon las banderas de Benin, Suiza y México, en señal de amistad entre esos países, unidos a través del folclor. El viento era generoso y el lábaro tricolor parecía querer despegar el vuelo con su águila en el centro devorando a la serpiente, mientras que en la plaza de la Grenette el “taca-taca” del zapateado al ritmo de los mariachis arrancaba aplausos, emociones y gritos de “Viva México”. 

Como en el poema de Pellicer, el trópico llenó de color y sol la tarde sutil de esta tierra del otro lado del atlántico. Nubes color de rosa, anunciando el atardecer, cubrieron el cielo y el escenario. El tono rosa pálido y transparente de los trajes jarochos portados por las bailarinas, daba vueltas sin cesar. La música sonaba. Los versos al aire. “Ay qué bonito es volar, a las once de la noche”... 

El son de “La bruja” me llevó en escoba a los portales de mi añorado puerto. Imaginé a la Negra Graciana que tocaba el arpa y nos regalaba su risa en la tierra de los alpes, de la misma manera como lo hiciera en la sala Frank Martin de la ciudad de Ginebra un 14 de noviembre de 2003. La voz de los mariachis desapareció. 

En mi corazón escuchaba la única voz que puedo asociar a la “bruja”, la de Graciana Silva García. A tres semanas de su partida, la embajadora del son jarocho en Europa es recordada como una de las intérpretes más convincentes del auténtico son de Veracruz, con su buena estrella y sus dedos de hada musical.

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El texto original se puede leer en http://imagendelgolfo.mx/columna.php?id=25777

domingo, 11 de agosto de 2013

De mexicanos por el mundo.

Comparto mi artículo "De mexicanos por el mundo" publicado por la agencia de noticias Imagen del Golfo y el Diario Imagen de Veracruz, en mi columna "Desde los Alpes".





De acuerdo a datos publicados en 2012 por el Instituto de los mexicanos en el exterior (IME), hay poco más de 12 millones de mexicanos viviendo fuera de la frontera nacional, de los cuales, el 99.39 por ciento radica en los Estados Unidos de Norte América. 

Estas cifras reflejan únicamente el número de mexicanos que se han registrado ante las representaciones diplomáticas o consulares, por lo que seguramente hay muchos otros que están excluidos en los cálculos aritméticos y estadísticos, dado que dicho registro no es obligatorio.

Como quiera, 12 millones es mucho más que la población total del Estado de Veracruz reportada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2010. 

Si restamos el número de connacionales que radica en los Estados Unidos, tenemos una población mexicana en el mundo (aproximada) de 178, 173 habitantes. De esa cifra, el 34.46 por ciento radica en Europa. Si asumo que el registro que hice ante el consulado mexicano de este país alpino, pequeño y próspero -hace ya varios años- aún es válido, seguro formo parte de las estadísticas. ¿Entonces, mi ser de alma jarocha y tabasqueña, representa el 0.0016 por ciento de ese 34.46 por ciento de mexicanos en Europa? 

Las estadísticas son números. Interesantes, racionales, didácticas, pero al final de cuentas, números. En este caso, números que hablan de cantidades y no de cualidades. ¿Qué significa ser mexicano en el viejo continente? ¿Cómo percibe el europeo a México y su cultura? 

Estas lineas no serían suficientes para tratar de responder esas preguntas, sobre todo porque hay muchas y diferentes respuestas, tantas como mexicanos hay en el mundo. Intentar describir el “ser mexicano en el viejo continente” me llevaría al debate de la “mexicanidad”, concepto aún no bien definido y con altas dosis de subjetividad. Cada individuo vive su “mexicanidad” o “no mexicanidad” de distinta manera. 

Desde los alpes quiero escribir y referirme a lo que ven mis ojos, lo que perciben mis oídos, lo que siente mi propio corazón al escuchar el español, al encontrarme paisanos, al ver cómo la gente de estas tierras, sin entender mi lengua natal, sonríen, aplauden y disfrutan las manifestaciones artístico-culturales de mi México lindo y querido. 

Lo mismo arte popular que las llamadas bellas artes. El número de artistas mexicanos en estos “lares” es inimaginable: músicos, pintores, escultores, cantantes de ópera, bailarines, cineastas. También hay promotores culturales, científicos, empresarios...

En esta región, alejada de la tierra totonaca, no hay un mes del calendario que pase sin que el nombre de México suene en los labios de alguien no mexicano. Y no me refiero a las noticias negativas, otras tantas amarillistas, que se publican en algunos medios locales sobre nuestro país y que, afortunadamente no son mayoría. 

Me refiero a que México es tema de encuentros académicos, económicos y también de carácter artístico y cultural. En el ámbito cultural, nuestro país ha sido invitado a diversas ferias y festivales Internacionales. La cultura y los creadores mexicanos le interesan al europeo. La visión va más allá del cliché del hombrecito con zarape y sombrero durmiendo al lado de un cactus.

Haré un brevísimo recuento de los últimos meses. Nada exhaustivo, pero al menos, quiero creer, significativo.

Libros.-
Resultó un éxito –que ni el mismo CONACULTA esperaba- la Feria Internacional del Libro de Ginebra realizada en el mes de mayo con México como invitado de honor. Los autores nacionales traducidos al francés son numerosos. Descubrimos también a autoras mexicanas radicadas en Suiza.

Danza.- Durante el mes de junio, desfiles multiculturales y foros comunitarios organizados en diversas localidades de Suiza, presentaron bailes tradicionales, incluida una conferencia sobre danza azteca. Está en puerta el Festival de Folclore internacional de Fribourg donde participa México.

Música.- Bandas musicales juveniles de nuestro país se han ganado un lugar de reconocimiento en los festivales “Tattoo” militares. Tal es el caso de “Jaguares” de Puebla que acaba de arribar a Inglaterra para el Festival de Edinburgo, los “Aguiluchos” que aseguraron su visita a Basilea en 2014 y “Delfines Marching Band” de la ciudad de Xalapa que causó excelente impresión en el “Tatto de Zurich” y obtuvo medalla de bronce en el mundial de música de Kerkrade, Holanda. 

Por otra parte, el coro Staccatto de la UNAM asistió a festivales en Polonia y Alemania, obteniendo una presea para nuestro país. Y hace unos días, en el Festival de Salzburgo, tres cantantes de ópera mexicanos participaron en roles importantes: Rolando Villazón, el xalapeño Javier Camarena y la talentosísima Rebeca Olvera.

Cine y fotografía.- Del 7 al 17 de agosto, el cine mexicano estará presente en el Festival de Locarno con 4 cintas de co-producción internacional : “Los insólitos peces gato” de Claudia Sainte-Luce, “Perpetuum mobile” de Nicolás Pereda (quien ha sido invitado como jurado), “El mudo” de Daniel Vega y “Bajo el volcán” (1984) de John Huston con la actuación de Albert Finney, Jacqueline Bisset, Anthony Andrews, Ignacio López Tarso y Katy Jurado, bajo la dirección fotográfica del maestro Gabriel Figueroa. 

Y ya que menciono al gran cinefotógrafo mexicano y figura importante de la época de oro, su hijo, de mismo nombre, presentó una exposición denominada “Baja y Alta” en Suiza y Alemania.
No puedo dejar de mencionar el trabajo que hacen las asociaciones de mexicanos y colectivos en favor de la promoción de la cultura mexicana en el continente europeo, además de apoyar a la integración social de la comunidad “expatriada”.

En el mes de julio, la asociación de mexicanos en Cataluña convocó al primer encuentro de asociaciones de mexicanos en Europa, permitiendo el intercambio, diseño de acciones conjuntas y el diálogo entre los mexicanos radicados en el viejo continente y el Instituto de los mexicanos en el exterior, institución que desde su creación ha trabajado en pro de los compatriotas radicados en Norteamérica y había olvidado que en el resto del mundo también hay mexicanos.

Texto publicado originalmente en: 

sábado, 13 de julio de 2013

Delfines Marching Band en Zurich

De visita en Zurich, disfrutando de las expresiones musicales mexicanas.

Delfines Marching Band, de la ciudad de Xalapa, Veracruz, representó a México en el Festival Tattoo de Bandas de música. Les dejo el reporte que hice para  Mexikored.com





Fe de erratas: En el video comento "vestidos de papantlecos" cuando debería haber dicho "papantecos". Gracias por su comprensión y gracias a Alvaro Ramírez Ahumada por hacérmelo notar.

- Tania

domingo, 2 de marzo de 2008

Cartas desde Ropraz.


Ropraz, Suiza.
Originally uploaded by TaniaBlanco
Hoy quise escribir en las páginas blancas virtuales de este blog. Podría indicarles que mi nueva bitácora está en construcción y al mismo tiempo, decirles que decidí escribir mis experiencias, vivencias, anécdotas y aquello que se me ocurra, desde éste, mi pueblo campirano, rodeada de plantíos de papas, avena, maíz y muchos pastizales. 


Al mudarme aquí, Victoria (mi hija de dos años) se levantaba diciendo "muuu... " Como el muu de las vacas que ve cada mañana desde el balcón. Mi pueblo, el pueblo que me ha acogido, es minúsculo. Únicamente existen 100 lineas telefónicas y el número de habitantes no es mayor a 350. Pero al menos hay una escuela, oficina postal, una lechería/quesería (que si faltase sería ironía, en un sitio donde lo que más hay son vacas. ¡Sí aunque me salga en verso y se ría!). También hay el restaurante-café "De la Poste" que cierra los martes, la fundación y galería de arte l'Estrée, una capilla, muchas granjas (en algunas se pueden comprar huevos, verduras, semillas y miel), una boutique con productos hechos de lana de cabras de Angora, criadas por los dueños del Mohair du Jorat. 

También, en Ropraz (ese es el nombre de este sitio peculiar) hay un taller de hierro forjado. Y no es cualquier taller, Vincent Desmeules, el herrero, hace desde balcones, escaleras y objetos de hierro, hasta esculturas y cuadros verdaderamente artísticos, mismos que le han ganado un lugar importante en las galerías de arte de la región. Y nuestra última novedad, "Carole coiffure". Madame Carole que ha instalado una sala para cortar el cabello a damas y caballeros. 

Ah, es verdad, casi lo olvido, contamos también con una "déchèterie" es decir, un sitio especial para colocar los desechos de la basura (en palabras llanas, un basurero). A diferencia de los basureros en México u otros países de América Latina, los basureros en Suiza son sitios verdaderamente pulcros y organizados. El de aquí cuenta con un hangar y depósitos especiales para papel, plásticos, productos PEP, aceite, hierro, aluminio, residuos de construcción, muebles, vidrios (clasificados por color), composta, entre otros. El estereotipo del suizo organizado y estrictamente limpio, toma vida en este sitio singular.

Es cierto que, al estar Ropraz ubicado geográficamente en una zona rural, no es evidente el hecho de que muchos de sus habitantes cuenten con sus propias empresas y trabajen de manera independiente, ofreciendo sus servicios profesionales en la región, más allá de la maravillosa labor de hacer crecer los campos y administrar granjas.

De hecho, Suiza tiene como característica que apoya de manera comprometida a los profesionales independientes y pequeños empresarios. En el Cantón (Estado) de Vaud, por ejemplo, se indica que el 85% de la economía es generada por PYMES, es decir, pequeñas y medianas empresas (PEM en sus siglas en francés). Esto se hace evidente en Ropraz, que cuenta con más servicios profesionales de lo que parece a simple vista.

De una manera u otra, Ropraz se ha hecho famoso. En ello ha contribuido Jacques Chessex, quien es vecino de la calle En Verney y un reconocido escritor suizo francófono. Justo hace un par de semanas publicó su última novela "Perdón Madre". 

Recuerdo la primera vez que vi a Monsieur Chessex. Fue en el verano de 2007 antes de mudarme a Ropraz. Habíamos venido a visitar el pueblo un domingo, para caminar entre sus bosques y riachuelos y sentir si éste era realmente el sitio en el que queríamos vivir. Era medio día, había que darle de comer a Victoria. Afortunadamente tenía su almuerzo preparado: papilla, jugo, una galleta de arroz inflado y un plátano. Pero teníamos que sentarnos en algún sitio, así que nos fuimos al "Café de la poste". Ahí nos instalamos en una de las mesas exteriores.

Frente a nosotros había un hombre barbado de cabello entre cano, con modales grotescos, bebiendo vino. Conversaba con una mujer de rasgos japoneses, al parecer la creadora de las pinturas que en ese tiempo se estaban exhibiendo en la galería. Me llamó la atención su conversación pues hablaban de estética y comparaban la estética de la pintura con la estética de las letras. Supuse que ese hombre que discutía de manera tan radical era el autor de "El Vampiro de Ropraz". Ya había leído sobre él aunque no su obra. En lo particular no se me antojaba leer sus libros, especialmente con los títulos de algunos de ellos, pero encontré que ha publicado algunas cosas para niños, una enorme lista de ensayos y también poesía. Seguro será ahí donde haga mi debut como lectora de Chessex. 

Como quiera, he leído textos cortos de su autoría, publicados a manera de prólogo en algún libro, a manera de relato en alguna publicación o, incluso un ensayo. Los textos me parecieron interesantes, con una narrativa clara, lineas concisas y un francés digerible. Ah, porque vivo en la parte francesa de Suiza, no en la región alemana, ni en la italiana. Mucho menos en el área geográfica donde se habla romanche

En este país hay cuatro (4) idiomas oficiales y lo más curioso es que a veces entre los mismos suizos no se entienden, quiero decir, a veces no se pueden comunicar entre ellos por la diferencia de lenguajes. Resulta divertido escucharlos hablar en inglés. Y aunque me da la impresión que hay una resistencia de la parte francesa a aprender el alto alemán o cualquiera de sus dialectos, los suizo-alemanes parecieran tener un gusto especial por el francés, el inglés e incluso otras lenguas. 

Conozco más de un europeo que habla de tres a cinco idiomas diferentes, ya que hablar dos es lo más común, casi la regla general. ¡Puedo decir que estoy dentro de la regla! con mi español, mi inglés y mi (requerido, requeridísimo de perfeccionar) francés. Mientras no se me ocurra mezclar de los tres un poco, todo va bien.

Alguien me preguntó cuando vivía en Blonay (otro sitio hermoso, con vista al lago Leman, mejor conocido como Lago de Ginebra), si no extrañaba la comida mexicana. ¡Pues qué voy a extrañar! ¡rien de tout! si con sólo hacer un par de clicks en  elmaiz.ch compro los productos mexicanos que se me antojen y me llegan al otro día con el resto de la correspondencia. 

Fue en esa tienda (cuya propietaria es la señora Úrsula Pérez, en Zürich) que conocí por primera vez la mermelada de chile jalapeño. Conversando de esto último con una amiga estadounidense que vino de visita, me enteré que la mermelada de chile jalapeño es muy popular en el estado de Texas (USA). Quizás sea un producto tex-mex. Al menos no me pasó como cuando llegué a Chicago (donde viví unos años) y una amiga brasileña, muy feliz, preparó comida mexicana para darme la bienvenida. Cuando vi lo que me sirvieron ni sabía qué estaba comiendo. 

Me dijeron que era un taco, pero de taco tenía nada. Era una especie de canasta hecha con una tortilla frita (del tamaño de un plato ondo mediano). Diría yo, una tostada con forma de cazo, y  en su interior había arroz blanco, frijoles enteros, verduras en trocitos, salsa de tomate estilo italiana, como la usada sobre espagueti, queso cheddar, y aguacate. 

¡Vaya taco! y luego, el tradicional burrito, que en esa época, me era totalmente desconocido. Viniendo del sureste mexicano, nunca había comido un burrito. Y es que Taco Bell aún no era popular. 

En fin. Este es mi primer post desde Ropraz, mi nuevo pueblo. Espero no extrañar Blonay, Les Chevalleyres, la vista hermosa del lago y el chu-chu del tren con dirección a "Les Pléiades", mi antigua casa y el ruido del sauna de mis anteriores vecinos.

Mientras tanto, mi nuevo blog continúa en construcción.

Desde Ropraz, Suiza.
A siete horas de diferencia del centro de México.

- Tania Blanco