Mostrando las entradas con la etiqueta Moudon. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Moudon. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de agosto de 2013

El son jarocho en Friburgo.


Comparto mi artículo "El son jarocho en Friburgo. En recuerdo a la Negra Graciana." publicado por la agencia de noticias Imagen del Golfo y el Diario Imagen de Veracruz, en mi columna "Desde los Alpes".




En recuerdo a la Negra Graciana.

Trópico, para qué me diste
las manos llenas de color.
Todo lo que yo toque
se llenará de sol.
En las tardes sutiles de otras tierras
pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol.
Déjame un solo instante
dejar de ser grito y color.
Déjame un solo instante
cambiar de clima el corazón.

-Carlos Pellicer Cámara


Cada año, desde 1975, la ciudad de Friburgo en Suiza es sede de los Encuentros Internacionales de Folclor. Ubicada en la región del río de la Sarina, esconde entre sus muros, iglesias y calles, un cúmulo enorme de historia. Es una de las ciudades más antiguas de ese país y conserva un ensamble medieval que es único en Europa.

De hermosa arquitectura, primordialmente gótica e influenciada por una fuerte tradición religiosa, Friburgo es un centro económico, educativo y cultural de gran importancia. Además es de alguna manera, la frontera cultural entre la Suiza germano-parlante y la Suiza Francófona.

Esta semana, la ciudad recibió a grupos de música y danza de nueve países del mundo, entre ellos, México, representado por el grupo Nahui-Ollin de la ciudad de Puebla, dirigido por Antonio Gutierrez Hernández y Felipe Amador. En esta ocasión participaron 38 integrantes con danzas del centro de México, así como de Sinaloa y Veracruz, además de bailes aztecas. Acompañados por música de mariachis.

Las calles de Friburgo, plazas públicas, el centro deportivo San Leonardo y la sala El equilibrio vieron desfilar, cantar y bailar a grupos de los cinco continentes, con sus diferentes ritmos, trajes tradicionales, colores y voces únicas. Además, como parte del programa de descentralización, hubieron presentaciones en otras ciudades cercanas.

En el pueblo de Moudon, por ejemplo, este viernes por la tarde ondearon las banderas de Benin, Suiza y México, en señal de amistad entre esos países, unidos a través del folclor. El viento era generoso y el lábaro tricolor parecía querer despegar el vuelo con su águila en el centro devorando a la serpiente, mientras que en la plaza de la Grenette el “taca-taca” del zapateado al ritmo de los mariachis arrancaba aplausos, emociones y gritos de “Viva México”. 

Como en el poema de Pellicer, el trópico llenó de color y sol la tarde sutil de esta tierra del otro lado del atlántico. Nubes color de rosa, anunciando el atardecer, cubrieron el cielo y el escenario. El tono rosa pálido y transparente de los trajes jarochos portados por las bailarinas, daba vueltas sin cesar. La música sonaba. Los versos al aire. “Ay qué bonito es volar, a las once de la noche”... 

El son de “La bruja” me llevó en escoba a los portales de mi añorado puerto. Imaginé a la Negra Graciana que tocaba el arpa y nos regalaba su risa en la tierra de los alpes, de la misma manera como lo hiciera en la sala Frank Martin de la ciudad de Ginebra un 14 de noviembre de 2003. La voz de los mariachis desapareció. 

En mi corazón escuchaba la única voz que puedo asociar a la “bruja”, la de Graciana Silva García. A tres semanas de su partida, la embajadora del son jarocho en Europa es recordada como una de las intérpretes más convincentes del auténtico son de Veracruz, con su buena estrella y sus dedos de hada musical.

----

El texto original se puede leer en http://imagendelgolfo.mx/columna.php?id=25777