De visita en Berna, caminamos por las callejuelas que albergan mil y una tiendas.
La hora de la comida se avecinaba, así que entramos a un restaurante que pertenece a reconocida cadena de supermercados. Y aunque este post no es para hablar del menú, éste fue fresco, variado y rico.
Dos cosas resultaron muy divertidas en mi paso por dicho restaurante: la primera, poder comunicarme con la cajera, quien no entendía ni gota de francés o inglés y a quien le solicité me cambiara una moneda de 2 francos por dos de un franco (para darle gusto a mi hija de subirse al "avioncito" mecánico). La segunda, cuando me comentaron entre risas que en el baño de señores se jugaba futbol.

miércoles, 20 de enero de 2010
Directo a la portería... ¡Goool!
Publicado por
Tania Blanco
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